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lunes, 24 de febrero de 2014

San Sergio


Hoy, día 24 de Febrero, es San Sergio.

Para el que no lo sepa, el nombre Sergio, de probable origen etrusco, dio origen al nombre romano Sergius, el cual, aunque de incierto significado, suele traducirse como guardián. Fue también el nombre de una familia romana de origen etrusco, uno de cuyos miembros principales fue Lucius Sergius Catilina, al que Cicerón dedicó sus feroces Catilinarias (las cuales, por cierto, traduje con gran entusiasmo en mis clases de latín durante mis años de bachillerato).

San Sergio mártir fue sacrificado en Cesarea en el año 304. Cuentan los cronistas que se celebraba en esta ciudad una fiesta de acción de gracias a los dioses por la feliz llegada del prefecto Sapricio, que traía el mandato del emperador Diocleciano de poner en marcha la gran persecución de los cristianos. En medio de la celebración, avanzó Sergio entre la multitud, se presentó ante el prefecto y le desafió, diciéndole a voz en grito que sus dioses serían incapaces de mantenerse en pie cuando él invocase a su Dios contra ellos. Invocó Sergio el nombre de Jesús contra los ídolos, y éstos cayeron de sus pedestales hechos pedazos. El pueblo, enfurecido, pidió venganza y el prefecto ordenó torturarlo con todos los tormentos. Pero como éstos no le hicieron mella, acabaron decapitándole. A continuación lo despedazaron en la plaza pública...

La fiesta de este santo mártir y buen rebelde se celebra el 24 de febrero, en tal día como hoy.  Desde que tengo memoria, este ha sido el día en el que yo he celebrado mi santo. De hecho, solía ser mi abuela la que se acordaba de felicitarme todos los años por estas fechas. Poca gente más lo hacía. Es lo que tiene no tener un nombre más popular...

San Sergio y san Baco
Investigando más sobre mi onomástica (bendita Wikipedia) averigüé que el día 7 de octubre también se conmemoran los Santos Sergio y Baco, oficiales de las tropas romanas, que sufrieron martirio el año 303, por ser acusados de cristianos y de no participar en los sacrificios del templo de Zeus. Baco murió golpeado hasta la muerte, y a Sergio le obligaron a correr diceciocho millas con calzados que tenían clavos hacia adentro, que acabaron atravesando sus pies. Luego fue decapitado. ¡Cómo les gustaba rebanar cabezas a esta gente! Curiosamente, la estrecha relación entre Sergio y Baco llevó a escritores modernos a creer que eran amantes, llegando a ser considerados san Sergio y san Baco como santos patronos de las relaciones entre hombres.

El santo de Sergio también se celebra (parece ser) los días 31 de enero, el 7 de febrero, el 12 de agosto, el 25 de septiembre y el 25 de diciembre (!). Pero como indiqué antes, yo solía celebrar mi santo el 24 de febrero.

Hubo Sergios en el papado (¡hasta 3!), Sergios duques y patriarcas, hay Sergios futbolistas, Sergios deportistas, Sergios compositores... En resumen, un gran nombre abundante en santos en el cielo y celebridades de todas partes del mundo.

Tras varios años sin recordar ni celebrar este día, por diversos motivos, hoy sí que lo voy a hacer. Así que, por si algún día lo ve, aprovecho para dejar inmortalizada en el ciberespacio mi peculiar felicitación al más especial de todos los Sergios terrenales.

¡Felicidades, Sergio!

viernes, 21 de febrero de 2014

Refrito de lo absurdo

El Valle cubierto de flores, un siglo antes
de su colonización industrial. Año 1834.
Justo cuando los martillazos del vecino de arriba empezaban a aliviar la jaqueca que me venía atormentando desde primera hora de la mañana, me vino a la cabeza el recuerdo de aquella inmensa planicie cubierta de flores en medio de la nada. Como para olvidarla...

Recordé a aquel impresentable vestido con traje de chaqueta correteando por el descampado, móvil en mano, jurando y perjurando que no había sido responsabilidad suya el haber estafado a tanta gente durante esos últimos años.

Vertedero sobre el antiguo suelo de
Potasas y Derivados. Año 2021.
La culpa, como casi siempre, había sido de Zapatero, pero ahora ya nadie le creía, excepto el instructor de "snowboard"... Otro pedazo de cabrón. Uno de tantos. Pero éste era de los buenos. Incluso más que su amiguito, el guaperas del móvil... Los dos sabían que en unos pocos meses también irían fuera, aunque el instructor estaba sospechosamente tranquilo. Se había asegurado un gran futuro gracias a los favores que les llevaba haciendo a los demás borregos desde hacía décadas. Había sido listo -que no inteligente-, tanto o más que los otros desgraciados que habían estado riéndose de nosotros durante años, dando vueltas alrededor de nuestras casas, regocijándose, viendo como familias enteras se pudrían en la miseria gracias a ellos. Pena me daban los cientos de chavales (o 'ninjas', como él solía llamarlos) a los que, con sus clases de "snowboard" en el vertedero más grande de la ciudad, hacía creer que llegarían lejos, vendiéndoles humo a cambio de un buen puñado de pasta.

No, no era justo. Tan sólo eran unos niños. Y precisamente, quizá eso era lo primero que debían de haber aprendido: que el mundo no es justo, y que aunque la culpa no siempre es de los demás, nunca debemos tomarnos la justicia por nuestra mano.

Cierto es que a mi me dieron dinero sin yo pedirlo, pero también lo es el hecho de que yo mismo lo hubiera dado cuando a mí me lo pedían. E igual de cierto es que yo ofreciera ayuda sin que tampoco me la solicitaran. O que igualmente yo la necesitara sin que nunca antes la hubiera pedido. O que, en algún momento, hubiera dejado de ayudarles, pensando, simplemente, que alguien más ya lo estaba haciendo por mi...

Ascensor acristalado y escaleras mecánicas.
Espacio Mediterráneo (Cartagena). Año 2014
Como en aquel incidente en el centro comercial, por ejemplo. Sabía que aquel tipo de barba jamás debía de haber tomado las escaleras mecánicas. Lo había visto en mi sueño la noche anterior, pero no era yo el que tenía que haberle avisado del peligro. De hecho, ni siquiera tuve la oportunidad de hacerlo. Tan sólo me limité a observarle, impotente, desde el ascensor acristalado en el que me encontraba atrapado, esperando a que todo ocurriera mientras alguien me sacaba de allí dentro.

Y de hecho, cuando el trágico desenlace ocurrió, cuando ya por fin me rescataron, pese a conocer de antemano el destino que deparaba a aquel hombre de barba que tantas veces se había aparecido en mis sueños, me eché a llorar como un 'ninja' más, consternado, afectado, frustrado. Tuvo que ser alguien de los de la fiesta del piso de abajo quien se acercara y me reconfortara. Alguien que, apenas dos meses atrás, me había sustituido a mí mismo en mi trabajo mientras yo hacía el eTwinning en Suiza. El mismo que salió disparado de boxes cuando aún le estaban cambiando las ruedas a su Formula 1, y que luego no pudo frenar a tiempo. El mismo que acabó descendiendo por el vertedero de Potasas y Derivados mientras saludaba al resto de ninjas que le observaban desde el anfiteatro.

De repente, aquella inmensa planicie cubierta de flores en medio de la nada, aquel gilipollas del móvil, el 'instructor' cabrón, los inocentes 'ninjas', el misterioso tipo de la barba... TODO desapareció de mi mente y volví al mundo real. Eran ya las 9.40pm. Habían pasado casi dos horas desde que empecé a escribir aquel absurdo relato. Los martillazos del vecino de arriba habían cesado. El mueble del IKEA se le había resistido durante toda la tarde, pero al final lo había conseguido.

¡Ole tus huevos, campeón! Lo que me hiciste sacar con tus martillazos mientras montabas el puto mueble...



"Refrito de lo absurdo" © 2014 Sergio V. 

Un relato de ficción inspirado por un conglomerado de tópicos, lugares, emociones y experiencias (terrenales y oníricas), que tomó forma durante la tarde de un viernes atípicamente lúcido, y que puso colofón a una larga y dura semana de entre otras muchas.

Gracias a todos los que inspiraron el relato y a los que no permitieron (entre ellos yo mismo) que el conglomerado acabara siendo algo que nunca debió haber sido: historia.

domingo, 29 de diciembre de 2013

"Mierdas y Cerdos"

Fotografía original del poema "Mierdas y cerdos" © Sergio V.




Investigadores del Museo Arqueológico Municipal de Cartagena han hallado, en perfecto estado de conservación, lo que podría tratarse de un poema callejero de entre finales del siglo XX y principios del XXI, según informó el ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

El poema, cuya ubicación exacta no ha sido revelada para preservar la integridad del hallazgo, se elaboró empleando tinta negra sobre lienzo de polietileno cristal reciclado, un material de alta calidad y resistencia ante las inclemencias del tiempo, de acuerdo a las primeras inspecciones oculares realizadas por expertos del departamento didáctico y de divulgación del Museo Arqueológico Municipal.

La inscripción anacrónica 'Suavinex' que acompaña al texto, localizada en su parte superior, y en posición invertida, sigue siendo aún un misterio que mantiene desconcertados a los encargados de analizar el descubrimiento, ya que en principio se ha descartado conexión alguna con la contemporánea marca de productos infantiles y de premamá, hasta que se determine con más precisión su fecha de creación.

"Mierdas y Cerdos", nombre en clave del poema, fue redactado premeditadamente empleando letras mayúsculas para que hacer más difícil las tareas de investigación de los grafólogos, y ha sido oficialmente transcrito y registrado en el archivo literario municipal como se muestra a continuación:

"Los que paseen perros
y no recogen las
mierdas son unos
mierdas y cerdos"
Comunidad 7


El autor original también sigue siendo a día de hoy una incógnita: los versos están firmados bajo el pseudónimo "Comunidad 7", del cual no existe referencia escrita alguna en toda la historia literaria de Cartagena. Según Arturo Gil, catedrático del departamento de Literatura Española, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Murcia, todo apunta a que el autor prefirió preservar el anonimato con el fin de evitar adquirir fama e impredecible popularidad en todo el área de la ciudad portuaria, algo que resultaba muy habitual entre gran parte de la población autóctona de la época. Por otro lado, Gil destaca la calidad de la anáfora ("mierdas.../mierdas y..."), la prosopopeya ("Los que paseen perros [...] son unos mierdas y cerdos"), así como la innovadora estrofa de cuatro versos en arte menor con rima consonante tipo "abaa", algo descabellado en el periodo literario en el que se cree que se escribió la obra.


La investigación sigue aún en curso, aunque el Ayuntamiento ya tiene prevista una dotación de 45.000€ para la construcción de una carcasa de vidrio y la posterior reubicación del manuscrito en algún lugar del jardín de la Cuesta del Batel, aún por decidir.



Posible enclave elegido para la reubicación del poema "Mierdas y Cerdos"

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El psicólogo


- Hola.
- Buenos días. ¿Qué te ha pasado? Pensé que no ibas a venir...
- ¿Cómo no iba a venir? Sabes que suelo ser puntual, pero esta noche no he dormido bien. De ahí el retraso...
- Como es nuestra primera cita, no te lo tendré en cuenta. Simplemente procura que no vuelva a pasar.
- Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir
- Así me gusta. No te preocupes. Siéntate, por favor.
- No me encuentro cómodo en ese taburete. Prefiero estar de pie, si no te importa.
- Como quieras.
- Gracias.
- La verdad es que no se te ve buena cara hoy...
- A ti tampoco.
- No estamos aquí para hablar de mi, sino de ti.
- Era un simple comentario. No te lo tomes a mal.
- Cuéntame. ¿Qué te trae por aquí?
- Deberías saberlo.
- Lo sé perfectamente, pero tienes que ser tú el que me lo cuente.
- ¿Realmente tenemos que hacer ésto?
- Si quieres que ésto funcione, sí. De esa forma podré decirte todo lo que necesitas saber para que te puedas sentir mejor y superarlo todo.
- Esto es una estupidez. Sabes de sobra que todo lo que tú me puedas decir ya lo sé o lo he pensado yo mismo antes.
- Esa no es la actitud. Si realmente crees que esto no va a funcionar, entonces no vuelvas por aquí jamás.
- Es inevitable, volverás a verme mañana, pasado, y al otro, y al otro...
- Lo sé. Por eso, mejor que vuelvas mañana.
- De acuerdo, eso haré.
- Pero hazme un favor. Cuando te duches, hazlo con agua fría. Quiero verte bien la cara.
- Me verás mejor cara, y espero verte mejor cara a ti también.
- Gracias. Seguro que sí.
- ¿Misma hora?
- Sí.
- ¿Mismo sitio?
- Sí.
- Hasta mañana.
- Hasta mañana.

Tras esta breve conversación, salió del cuarto de baño y se fue a desayunar.

La segunda cita iría mejor, pero eso ya es otra historia...

sábado, 19 de octubre de 2013

On a day like today

 Erase una vez un ángel terrenal, blanco, puro y radiante, que tenía encomendado hacer el bien y tender la mano a todo el que lo necesitara, entregando su propia vida, si fuera necesario, por ayudar a los demás.

Con el paso de los años, el ángel fue superando todo tipo de dificultades y adversidades, propias y ajenas, logrando a la vez todo aquello que se proponía.  El ángel obtuvo así su gran recompensa final: Dios le obsequió con una vida idílica, llena de paz, felicidad y armonía.

Pero un inesperado día, sin motivo ni explicación aparentes, Dios decidió poner a prueba al ángel, convirtiéndolo en ave, proporcionándole un nido, polluelos, y un guardián protector que debía velar por ella. Al día siguiente, Dios le arrebató todo, y por si fuera poco, le arrancó una de sus alas y la escondió en algún lugar remoto del cielo, allá donde fuera casi imposible encontrarla. Privada de su derecho a volar, el ave fue recluida en lo alto de una montaña, desde donde todo cuanto podía ver a su alrededor eran negras nubes, y más y más montañas.

Pasaron horas, días, meses... Allí yació el ave, agazapada, asustada, envenenada... descorazonada. Su único sustento eran las pocas gotas de lluvia que caían ocasionalmente sobre la cima de la montaña, junto con los escasos restos de comida que otras aves, las más osadas, dejaban caer sobre ella desde las alturas. Nada ni nadie podía ver la débil luz que aún quedaba en ella.

Pasaron horas, días, semanas... El ave asomaba tímidamente la cabeza, pero siempre veía lo mismo. Y así, se hundía en su nido sumida en la más absoluta tristeza. Por la noche, la situación era aún peor: obscuridad, truenos, relámpagos, silencio... y vuelta a empezar.

Pasaron meses, años, lustros... pero, poco a poco, el ave comenzó a sentirse mejor.  El efecto del veneno comenzó a diluirse, así que, con cierta timidez, el ave volvió a asomar la cabeza con más y más confianza. Al mismo tiempo, las otras aves que habían estado sobrevolando el nido durante su destierro parecían querer decirle algo, pero el ave no acertaba a comprender qué era.

Hasta que una noche algo diferente ocurrió: por primera vez, el cielo apareció despejado, la luna y las estrellas iluminaban el entorno dándole de un toque casi celestial. De repente, tres alas doradas cruzaron velozmente el cielo, y acabaron perdiéndose en el horizonte. El ave estaba estupefacta, y tras la visión de las alas doradas, por fin pudo conciliar el sueño.

Día a día, el ave recobraba fuerza y vitalidad, pero sabía que aún le faltaba algo. Cada noche, observaba aquellas alas doradas que cruzaban el cielo, marcando un camino a seguir, siempre el mismo, hasta que desaparecían en el horizonte.

Durante el día, las otras aves seguían intentando comunicarse con ella, y en un momento, por fin empezó a comprender:

- "¡Aún tienes un ala, haz un último esfuerzo y échate a volar!"
- "No puedo, me caeré."
- "Espera a la noche y sigue a las alas doradas".

Y así hizo.

Al caer la noche, el ave esperaba impaciente. Por fin vio aparecer las alas doradas.

- "Échate a volar y sigue a las alas doradas", recordó.

Armada de valor, el ave saltó del nido, batiendo débilmente el único ala que tenía. Pero se precipitó vertiginosamente hacia el vacío. En su caída, observaba las alas doradas cruzando el cielo, pero cada vez estaban más lejos. Era el fin... ¿o no?

De repente, algo mágico ocurrió: haciendo un último esfuerzo, el ave empezó a remontar el vuelo, y dando tumbos, consiguió ascender hasta casi llegar a las alas doradas. Cuando estaba a punto de desfallecer por el increíble esfuerzo, las alas pararon el ritmo, y una de ellas se separó del grupo y se acopló al ave, llenándola de energía que le permitió seguir su camino junto con las otras dos alas, para acabar perdiéndose en el mismo horizonte que tantas otras veces había observado desde su nido.

Al llegar al final del trayecto, Dios esperaba al ave y a las otras dos alas:

- "Por fin has llegado a tu destino. Has superado la prueba. Ahora puedes regresar".
- "Pero... ¿por qué me has puesto a prueba, Señor?"
- "La explicación sólo la tienes tú. Sólo quería que comprendieras que las cosas pasan por algo, que esta experiencia te hará más fuerte, y que brillarás con más luz de la que jamás hayas brillado. Recuperarás tu condición de ángel terrenal, seguirás haciendo feliz a la gente, y todos te estarán eternamente agradecidos. Yo seguiré aquí esperándote, pero no tengo ninguna prisa por tu regreso: aún te queda mucho por vivir".

[...]

La historia anterior, o relato, o parábola, o como queráis llamarla, fue escrita en agosto de 2012, en un periodo especialmente delicado de mi vida. Su inspiración fue un tema que compuse originalmente en Noviembre de 2003, el cual, por aquel entonces, titulé "On a day like today". La única letra a la que hacía referencia aquella canción eran "tres alas doradas que cruzaban el cielo y que guiarían el camino en tal día como hoy".

La maqueta original de "On a day like today" está subida a SoundCloud y puede escucharse gratuitamente desde el link de abajo. En unos pocos días, y casi diez años después de haber escrito el tema original, una versión remasterizada de "On a day like today" se hará pública (con letra y voz?).

Si Dios quiere...



domingo, 2 de septiembre de 2012

"The Fax Machine" (IV y último)

- Buenos días.
- ¿Eres... tú?
- Sí, soy yo. Estaba esperando tu llamada.
- ¿Cómo sabías que iba a llamar? ¿Quién eres?
- Eso no importa ahora. Tengo algo importante que decirte...
- Pero... yo no llamaba por ésto... Sólo llamaba para despedirme de vosotros...
- Escucha atentamente mis palabras, tal vez no comprendas nada, pero llegará el día en el que todo tendrá sentido...
- Quería deciros que me han ofrecido un nuevo trabajo...
- El perro rabioso dejará de sentir los golpes de la mano que le dio de comer y dejará de sufrir y de morder.
- ¿De qué me hablas?
Jesus calms the storm (1633) - Rembrandt
- El agua te acompañará dondequiera que vayas: llorarás, descenderás por aguas turbulentas en una embarcación dirigida por un bardo, esquivando a gente embriagada de alcohol. Navegarás sin rumbo hasta darte cuenta de que estás en el mismo punto en el que partiste. Encerrarás los malos recuerdos en una caja de madera y los enterrarás junto al resto de peces que se ahogaron en el camino. Buscarás tu cura dónde los antiguos romanos, pero una gran tormenta te lo impedirá.
- ¿Me estás tomando el pelo?
- Observarás y acompañarás desde la distancia a infinidad de almas errantes, dañadas, heridas y sin rumbo. Las ayudarás, te sacrificarás y harás todo lo que puedas por ellas, pero en la oscuridad de las tinieblas no podrán apreciar tu débil luz.
- Esto es un cachondeo. Además... ¿qué hacemos hablando en español?
- Llegarás a creer que la vida es una gran mentira y que nada en ella es real. Tu vida se pondrá cuesta abajo, pero comprenderás que aún eres joven para morir, que tienes mucha vida por vivir, por dar y por recibir, y que resurgirás de tus cenizas como el ave fénix y cruzarás el cielo dejando una estela dorada que iluminará la tierra.
- ¡Te estoy diciendo que el lunes me cambio de empresa! 
Ave Fénix resurgiendo de sus cenizas
- Creerás que en algún lugar del cosmos hay alguien que siente, ve, escucha y piensa como tú, pero una noche, al rugido de los truenos le seguirá una gran tormenta que borrará la misma estrella que te dio la vida y que te la quitó, y cuando busques en el cielo, no habrá nada ya entre Géminis, Lince, Canis Minor e Hidra, y sólo Leo ocupará su lugar...
- ¿Está tu jefe por ahí? Quiero hablar con él...
- Las ilusiones dejarán de convertirse en desilusiones y volverán a ser lo que nunca debieron haber dejado de ser.
- Mira... ¿y si dejamos esta conversación para otro momento?
- El número 8 marcará tu vida para siempre.
- El único número que me importa ahora es el 11, que es a la hora a la que he quedado con mis amigos...
- Despertarás por la noche y, al ver que no hay nadie junto a ti, te acordarás de que lo que más quieres está al otro lado de la pared.
- Eso será si consigo dormirme, porque después de ésto...
- Volverás a oír en varias ocasiones aquello de que "madre no hay más que una". Serás fuerte y te liberarás de todas las cadenas que arrastras sin haberlo merecido, aunque pasarás noches en vela escribiendo relatos en una libreta que siempre te recordará el por qué lo estás haciendo.
- Yo dejé de escribir el año pasado, cuando acabé la universidad, y no creo que vuelva a hacerlo nunca más. ¿Y eso en qué año dices que ocurrirá?
- En el año 2012.
- Pero... ¡si ese año es el fin del mundo!
- Eso dicen, y aunque a ti te lo parecerá, "the end is the beginning is the end"...
- What the fuck???? ¡Dime quién eres y qué quieres de mi!

Entonces, entre lágrimas, me dijo lo siguiente:

- Algún día seré libre, te encontrarás conmigo, pero sólo será un espejismo. A las 12 en punto desapareceré y regresaré a esta máquina en la que permaneceré prisionera. Si estás dispuesto a reencontrarte conmigo, deberás volver a este lugar, pero eso sólo el tiempo lo dirá...

- No sé si será posible ni si debería hacerlo. El lunes empiezo a trabajar en otro sitio, y eso es precisamente lo que he intentado explicarte con mi llamada.

- Te concedo el beneficio de la duda, y la duda te acompañará en tu viaje. Pero recuerda ésto: el futuro es como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Ahora tengo que dejarte. Suerte con todo...

Y colgó el teléfono. Volví a llamar, pero comunicaba constantemente, así que lo dejé. Alucinado, salí disparado a ver a mis amigos. Habíamos quedado en el centro de Oldham, como cada sábado. Llegué un poco tarde, pero a nadie le sorprendió. Mi amigo Manuel, el mexicano, llegó incluso una hora más tarde que yo, así que, entre risas, le volvieron a decir aquello de "Fucking Mexican, always late!".

Jamás conté a nadie mi experiencia con la 'fax machine'. De hecho, tras la excursión de aquel día tardé muy poco en olvidarme de todo lo que había ocurrido durante aquellas semanas...

... hasta hoy.

FIN

viernes, 9 de marzo de 2012

El funeral

Esta mañana he estado en un funeral... ¡Con lo poco que me gustan a mí estas cosas!

Pero hoy, al contrario que otras veces, tenía la obligación de estar presente. No había motivo alguno ni excusa que pudiera justificar mi ausencia. De hecho, fui de los primeros en aparecer... ¿o fui el primero?. No lo recuerdo bien, pero cuando llegué no me dio la impresión de que hubiera alguien más. Dadas las circunstancias en las que ocurrió todo, tampoco fue algo que llamara excesivamente la atención.

Al principio, solo vi extraños que se habían confundido de sala. Se limitaban a pasar, mover la cabeza a ambos lados, y, cuando se percataban de mi presencia, miraban con indiferencia para acabar marchandose con un sobrio 'Aquí no es'.

Poco a poco fueron apareciendo rostros algo más familiares. Al verme, todos reaccionaban de la misma forma: al principio se les veía confusos, sorprendidos y desubicados, tal vez porque muchos no recordaban mi cara. Y yo, a su vez, no sabía muy bien qué hacer ni qué decir, ni qué cara poner, así que opté por permanecer quieto en el rincón en el que minutos antes había decidido apalancarme, mostrando mi peculiar mueca (seria, estática e inexpresiva), y escuchando pacientemente cada una de las palabras de pésame que los visitantes me ofrecían.

Pero yo no respondía a nadie... ni podía hacerlo. No era momento de hablar, y ellos lo sabían. Por una vez en la vida, sentí que mi silencio estaba siendo comprendido y respetado, así que, resignados, apartaban la vista de mí y se iban yendo, uno tras otro, a paso lento, como en una procesión.

Las horas fueron pasando y la historia se repetía: la gente iba y venía. Algunos hablaban conmigo un rato, pero me limité a escucharles. Solo una compañera de trabajo se percató de la pequeña hinchazón en mi labio superior, asociandola, quizás, a la extraña alergia que días antes había hecho que mi cara se hinchara y que pareciera la de un cantante de jazz. ¡Otros ni me miraban! Alguno incluso se atrevió a hacer algún chiste (más bien, un desafortunado comentario) que, paradójicamente, me acabó haciendo gracia. Pero yo me mantuve firme y conseguí conservar la mueca que durante tanto tiempo había estado mostrando a los visitantes del velatorio.

Cuando la noche llegó, la sala se quedó prácticamente desierta. Me percaté que tres personas permanecían allí, sin apenas mirarse y casi sin hablar. De vez en cuando se asomaban y me miraban, conscientes de que no les iba a responder. Fue entonces cuando empecé a notar un dolor horroroso en piernas y espalda. Ni siquiera me había parado a pensar que llevaba sin comer un día y medio. Aunque por raro que pareciera, ni estaba cansado, ni tenía hambre, ni sed. Además, me di cuenta que me mi barba había empezado a brotar, y de que mis uñas también empezaban a necesitar un pequeño recorte.

Las horas fueron pasando, y a primeras de la mañana la gente comenzó a llegar de nuevo. El desfile seguía, esta vez más concurrido. Ahora el sorprendido era yo: las caras me eran cada vez más familiares, y gente que nunca habría esperado encontrarme, allí estaban.


Una hora después, sin dar explicación alguna, me fui. De hecho, no fui yo el que se fue. Fueron ellos los que me sacaron de allí en volandas... Jamás regresaría a aquel lugar.